Plantillas correctoras

En el post anterior te conté que mi hijo ha sufrido un retroceso en la corrección de su tratamiento, en pocos meses hemos pasado de estar a punto de retirar el calzado de horma recta a poner plantillas y dar un margen hasta octubre a ver si se corrige, sino tocará operarle.

Así que cuando salimos de la consulta de Traumatología fuimos directos a la ortopedia que está al lado del hospital (a la que fuimos durante el tratamiento con la férula dennis-brown), más que nada por un motivo de confianza, tienen personal especializado y son realmente serios en este tema (además de haber tratado numerosos casos de pies zambos).

Esto debería ser así en todas las ortopedias, pero desafortunadamente no es así y ya he sufrido varios errores en otras ortopedias.

El proceso de medición para preparar las plantillas fue rápido: le pusieron descalzo encima de una especie de alfombrilla electrónica (a través de la cual se veía la planta de sus pies en un monitor) y luego en el podoscopio (si quieres saber lo que es un podoscopio y para qué sirve, pincha aquí).

La chica comentó la flexibilidad de sus pies y le dio a elegir a mi hijo el color de las plantillas, comentó varios colores o unas de “colorines”. Mi hijo, sin dudarlo, dijo que quería las plantillas de colorines.

Y de colorines llegaron, estas son:

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Plantillas de colorines de mi hijo

Son finitas (esperaba que fuesen más gordas) y lo único que tienen es una pequeña cuña en los laterales. Espero que esto ayude a una evolución positiva y que podamos evitar la operación.

Pero, claro, las plantillas hacen que necesitemos un número de calzado más, así que tuve que pedir unas sandalias de un número más.

El fabricante las hace bajo pedido y suele tardar unos veinte días. Y eso es lo que tardamos en recibirlas, nos fuimos de vacaciones y al volver llegaron.

Lleva sólo una semana utilizando las sandalias con las plantillas, así que no puedo decir que le haya notado mucha mejoría, pero sí posiciona de forma un pelín más correcta el pie. Aunque tengo que recordarle muy frecuentemente que corrija postura (se sienta con las piernas hacia atrás, sobre los pies torcidos, etc…).

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Foto de la plantilla en la que se ve la pequeña cuña del lateral

He elegido las mismas sandalias que utilizó el verano pasado, no he querido probar otros modelos porque estas son rígidas, con un buen contrafuerte, recogen bien el talón y tienen la planta firme.

Este modelo nos dijo la traumatóloga en su día que era muy bueno, así que por eso he repetido.

Como ya comenté, ahora hago que las utilice también en casa (antes iba descalzo por casa) y así que las lleve el mayor tiempo posible y hacer más efectivo el tratamiento.

Al irnos de vacaciones a la playa no hemos hecho mucha natación, pero sí hacemos todos los días un ratito de puntillas y otro ratito de talones.

Le cuesta muchísimo ir apoyado sólo con los talones. Hasta ahora no me había dado cuenta de que no podía ponerse de talón como hacemos los demás. Las puntillas sí, pero el talón le resulta casi imposible.

Lo que más le cuesta de hacer los ejercicios (que hacemos en familia, para que sea más ameno para él), es que vaya despacio.

Empieza bien, pero se emociona y termina corriendo, con lo cual pierde la postura correcta de las puntillas, y los talones ya ni los roza… Pero estamos trabajando en ello, poco a poco😉

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Sandalias tipo bota con las plantillas puestas

El otro día estuve dándole besitos en los pies (esos momentos maravillosos de mimitos) y me fijé en las marcas que todavía tiene de todo el tratamiento corrector.

Tiene sobre los tobillos unas hendiduras y unas pequeñas marcas blancas, como cicatrices.

Aunque nunca se le ha realizado una intervención, supongo que la dureza de las botas de la férula dennis-brown en una piel tan delicada como la de un bebé (noche y día durante un año, y durante la noche durante otro año más), le han dejado esta pequeña secuela.

No es nada… simplemente que entonces lo recordé todo… otra vez.

Espero que estés disfrutando muchísimo del verano… ¡Hasta la próxima!

 

Un retroceso en la corrección

Sé que no puedo quejarme en absoluto del recorrido que hemos tenido en la corrección de los pies de mi hijo. En absoluto, para nada, no me puedo quejar.

Siempre lo he sabido, pero desde que escribo este blog soy más consciente de ello, porque veo casos de niños con una corrección más dura, de mayor duración y con intervenciones quirúrgicas severas.

Así que eso lo tengo claro: hemos tenido suerte, mucha suerte.

Pero no deja de ser duro, porque como ya te conté aquí, aunque haya ido todo bien ha sido un proceso largo y duro, con muchos inconvenientes y no lejos de preocupaciones.

La semana pasada tuvimos la revisión en Traumatología. Yo ya hace un tiempo que veo que mi hijo no anda bien, tuerce un poco un pie y mete las piernas para adentro.

Lo de las piernas ya se lo comenté en una ocasión a la traumatóloga y me comentó que eso era de la cadera, que necesitaría plantillas. Eso le pasa a muchos niños, es algo normal y no me preocupó demasiado.

Pero de un tiempo a esta parte veía que mi hijo cada vez andaba peor, y uno de los dos pies (el derecho) lo metía bastante hacia adentro.

Como quería que la traumatóloga lo viera, lo grabé andando y corriendo, y se lo enseñé en consulta. Ella le tocó los pies y los vio un poco justos, sobretodo el derecho. Normalmente, en las revisiones le mueve los pies y mira el giro de cada uno de ellos. Subió al podoscopio y lo hizo andar de puntillas y talones.

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Nos dijo que, como era la primera vez que mi hijo sufría un retroceso y tenía los pies muy flexibles (mi hijo ha salido a mí, es muy muy flexible, sería un estupendo gimnasta, pero claro, eso también es malo para según qué cosas…) iba a dar una oportunidad: nos recetó unas plantillas con cuña, por supuesto, continuábamos con el calzado de horma recta y nos dijo que la natación le iría muy bien por el movimiento de los pies.

Le pregunté si era bueno que hiciera ejercicios de puntillas y talones y me dijo que sí.

La mala noticia es que si esto no da resultado y en octubre no ha mejorado, tendrán que operarle.

La operación que no hizo falta realizar cuando finalizó las escayolas puede que se la tengan que hacer: el tendón de aquiles. Me explicó que cortaban  el tendón y sacaban del otro pie. No lo entendí muy bien, pero sé que para mi hijo será duro, así que por nuestra parte estamos haciendo todo lo posible para que los pies se corrijan sin necesidad de operar.

Así que esto es lo que estamos haciendo, siguiendo las recomendaciones de la traumatóloga:

  • He comprado el calzado de horma recta, repito modelo pero este es de los mejores.

  • En cuanto lleguen las plantillas se las ponemos.

  • En casa va calzado, no va descalzo.

  • Como es verano y estoy todo el día con él (en el colegio esto no era posible), voy corrigiendo posturas constantemente.

  • Hacemos puntillas y talones todos los días (un ratito de puntillas y un ratito de talones). He de decir que andar de talón le cuesta mucho.

  • La semana que viene empezamos la piscina (no hemos empezado todavía por una racha de gastroenteritis aguda que hemos tenido en casa), y lo voy a apuntar a cursillo de natación durante todo el verano.

Salimos de la consulta y fuimos directos a la ortopedia a la que íbamos cuando llevaba la férula dennis-brown, que está cerca del hospital y son unos profesionales muy buenos. La chica que le miró los pies alucinó con lo laxos que los tenía, y es que, como digo, para lo bueno y para lo malo, porque tengo que andar siempre controlando las posiciones de los mismos, cuando se sienta, se tumba, se pone a hacer el tonto andando con los pies torcidos para hacer la gracia… Y, sinceramente, creo que eso puede tener mucho que ver con el retroceso. Pero esto ya es sólo una sensación mía.

Las plantillas todavía no las tenemos,  tienen que llegar a casa y no deben tardar mucho, cuando las recibamos escribiré otro post para enseñártelas y comentarte cómo le están sentando a mi peque.

Se me cae el alma cada vez que pienso en la posibilidad de que, al final y después de todo, tengan que operarlo… Pero voy a intentar evitar pensar en ello y centrarme en que tenga una buenísima evolución este verano.

Un abrazo y hasta la próxima

La historia de otro niño con un pie zambo

El post de hoy es muy especial, porque no voy a contar sobre mi experiencia, sino será otra mamá la que te va a contar su historia. Una mamá de un niño que nació con un pie zambo. Este blog me está permitiendo conocer personas que han pasado por experiencias similares a la mía, incluso peores. No voy a desvelar su nombre porque prefiere mantener su privacidad, pero su historia realmente merece la pena ser leída. Aunque ya le he dado las gracias personalmente, aprovecho a dárselas desde aquí otra vez: muchísimas gracias por esta maravillosa colaboración.

Te dejo con ella y lo que ha vivido con su pequeño.

“Hola, voy a contar un poco mi historia. Tuve un parto complicado, que finalmente acabó en cesárea. Yo no sabía nada de lo que era un pie zambo ni conocía a nadie con este caso.

Cuando me dieron al niño, simplemente estaba tapado y yo, como cualquier madre del mundo, estaba experimentando el sentimiento de ser madre, de tener a tu hijo abrazado. al rato, cuando me subieron a la habitación allí estaba mi familia y en uno de esos momentos que el niño va de brazo en brazo, lo destaparon y mi madre gritó: “¡Ay, el pie!”.

Hasta ese momento no me dijeron NADA, fue ahí donde vi un pie zambo por primera vez, el de mi hijo. Me impresionó muchísimo y no sabía qué hacer más que llorar.

Al rato vinieron la pediatra y la traumatóloga y me dijeron que tenían que escayolarlo. Me explicaron más o menos el proceso que teníamos que hacer pero para mí todo era nuevo.

La traumatóloga me dijo que no me preocupara, que esto tenía cura y que iba a quedar bien. Primero me dijo que sólo con las escayolas quedaría bien, luego, que tal vez necesitaría una pequeña intervención, luego lo de la férula… y poco a poco me contaron todo el proceso.

Nos derivaron a otro hospital donde había traumatólogos infantiles y allí conocimos a la que es la traumatóloga de nuestro hijo, una profesional de primera. Con ella todo fue más fácil. Nos habló con claridad, nos explicó todo el proceso meticulosamente y empezamos con ella el método Ponseti. Seguimos sus instrucciones a rajatabla y después de 5 años nuestro hijo camina y corre como cualquier otro niño. La única diferencia es que sigue utilizando calzado de horma recta, por lo demás nadie diría que nació con un pie zambo.

En el otro hospital le cambiaban la escayola cada semana. Allí aprovechábamos para darle un baño, su baño de la semana, en la pila de la consulta. Lo llevábamos a pesar y entre escayola y escayola le hacíamos las revisiones que se les hacen a los niños recién nacidos.

A las 6 semanas se le operó, un pequeño corte, pero al ser tan pequeño tuvieron que anestesiarlo y pasar una noche en el hospital. Tres semanas más de escayolas y luego pasamos ya a la férula durante 23 horas al día. Así estuvimos hasta que la doctora nos dijo que el niño ya quería caminar y progresivamente se la quitamos hasta tenerla 12 horas, las horas de sueño. Nuestro hijo no gateó, no podía, pero tenía las piernas fuertes por el peso de las escayolas y de la férula así que empezó a andar muy pronto, el día de su primer cumpleaños.

Y así estuvimos hasta los 4 años y medio. Dennis Brown por la noche, horma recta por el día.

Llegó el día de la visita de los 4 años y medio y nos quitó el Dennis Brown. Esa noche mi hijo no podía dormir porque no sabía dormir con los pies juntos, le tuvimos que poner una almohada entre las piernas…

Ahora tiene 5 años, seguimos con la horma recta, al menos hasta los 7 u 8 años… Y sí, sí que tuvo solución.

¿Qué es lo más difícil? Buscar zapatos de horma recta, ese es nuestro hándicap. Casi soy una experta en empresas que fabrican calzado ortopédico infantil. Y tengo que pensar en cuándo mi hijo necesitará unos zapatos para buscarlos y pedirlos 30 días antes como mínimo, y calcular si le crecerá el pie…”

Y hasta aquí su historia. La historia de otra mamá cuyo peque nació con un pie zambo. Me ha estremecido su relato sobre todo por la forma en la que se enteró, y me doy cuenta leyéndola o leyendo a muchos de vosotros, que he tenido mucha, pero que mucha suerte, porque a mi pequeñín le ha ido tan tan bien que ni siquiera precisó el corte del tendón de Aquiles, y hoy, con casi cuatro años y medio, duerme ya hace mucho tiempo sin férula Dennis Brown y estamos pendientes únicamente de que nos quiten el calzado de horma recta. En dos semanas tenemos la próxima visita y te contaré qué nos han dicho.

Muchísimas gracias a esta mamá por contarnos su historia, muchísimas gracias a ti por leernos y si tú también quieres contar tu historia a través del blog, sólo tienes que ponerte en contacto conmigo.

Mil gracias y hasta la próxima🙂

Sentimientos de mi hijo

Mi hijo es pequeño, aunque él dice y está convencido de que es mayor. Sólo tiene 4 años.

Durante estos 4 años hemos intentado normalizar el defecto congénito con el que nació, y para él la Doctora Traumatóloga le curó los pies, porque nació con los pies especiales.

Él no recuerda la parte de tratamiento más dura (escayolas y férula Dennis-Brown), tampoco los viajes cada semana y el enorme trastorno que eso nos ocasionaba.

Era difícil, por el desplazamiento, por la dureza del tratamiento y porque yo era una recién parida primeriza con un parto muy duro.

Porque éramos papás primerizos y nuestro amor tenía siete días de vida la primera vez que le pusieron las escayolas. Lo veíamos llorar, quejarse y sufríamos con él, o quizás más. Porque el sufrimiento de un hijo lo sufres mil veces más que el tuyo.

Los médicos te  dirán que tu hijo no se entera de nada, pero eso no es verdad.

Es pequeño, sí, y luego no recordará nada, pero claro que se entera, y sufre, y padece… Los bebés también sienten, aunque no sepan expresarlo más que llorando. Esa es la forma que tienen de decírnoslo a nosotros, sus padres.

Recuerdo que después de cada cambio de escayola mi hijo estaba varios días nervioso, llorando… y cuando volvía a estar normal volvíamos a ir al HOSPITAL y otra vez salía de allí llorando e inconsolable. Sólo mi pecho lo calmaba un poquito. Ese era su consuelo, y se lo di siempre que lo quiso. Y lo quería siempre. Así pasamos los primeros meses. Le dimos todo lo que le podíamos dar: amor, protección y consuelo.

No soy madre protectora, no más de lo que tengo que serlo, como cualquier madre.

Mi hijo se acostumbró al pañal de frejka, y luego a la férula.

No veas cómo aprendió a moverse con la férula, a pesar de tener los pies inmovilizados. Pensé que nunca podría gatear, con lo importante que es el gateo para los niños y su desarrollo.

Y sí, gateó.

Gateaba de una forma diferente, con los pies unidos, moviéndolos de un lado a otro. Y no sólo gateaba, también se levantaba agarrándose a cualquier sitio que le sirviese de apoyo.

Ya ves, todo a lo que llegan a acostumbrarse. Esa parte de su vida, de su rutina.

Pero el niño fue creciendo y cada vez era más difícil ponerle la férula para dormir. El último mes la rompió dos veces. Afortunadamente una nos la arreglaron en el hospital, y la otra en la ortopedia. Tuvieron esa gentileza, sin cobrarnos nada.

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Foto de mi hijo gateando, ya sin férula

Cada paso que fuimos dando lo fuimos celebrando, porque cada pasito que se iba hacia adelante era un gran avance en su corrección.

Ahora estamos pendientes de la siguiente revisión, en junio puede que nos digan que por fin puede utilizar calzado normal.

¿Sabes lo que es eso?

Después de más de cuatro años nuestro hijo podrá ir a cualquier zapatería y escoger el zapato o zapatilla que más le guste. Sólo de pensar en ello me emociono, porque sí, ha sido un camino duro. Y llega un momento en que tu hijo te pregunta por qué él no tiene zapatillas de pijama como su amiguito, o no lleva botas de agua como otros niños… Y a ti se te encoge el alma, porque él sólo tiene un par de zapatos y unas zapatillas de deporte.

Que sí, que me esfuerzo en comprarle las mejores y que sean bonitas, pero sólo puede llevar eso. Y se conforma, porque es un niño que está acostumbrado a ello.

Y celebramos cada calzado nuevo que tiene como si fuera el mejor, porque en realidad lo es. Es el mejor para él, y de ese calzado hemos buscado el mejor. La salud de sus pies ha primado sobre otras cosas de las que hemos tenido que prescindir.

Y es un niño feliz.

Un niño que ha repetido modelo de zapatillas y de botas este año, pero al que no le ha importado.

Un niño lleno de amor, independiente y sano, y con los pies más bonitos del mundo.

Hoy necesitaba expresar nuestros sentimientos: los de mi hijo y los míos.

Un abrazo y hasta la próxima

Revisión de los pies zambos

Hace un mes y medio tuvimos la revisión en HOSPITAL TRAUMATOLOGÍA. Como ya te comenté, cada dos, tres o cuatro meses, van revisando que sus pies sigan su desarrollo adecuado.

¿Qué revisan en cada visita?

  • Miran el calzado, evalúan su idoneidad (en esto como ya te conté aquí, siempre nos dicen que utilizamos un calzado muy bueno). Es muy importante que el calzado sea de horma recta y que sea bueno, de suela y contrafuertes rígidos.
  • Revisan sus pies, los mueven en todas las direcciones para comprobar si hacen bien los giros y supongo que ahí ellos pueden ver todo sobre el desarrollo de los mismos (yo esa información la desconozco).
  • Le hacen caminar descalzo, de puntillas, de talón… De todas las formas, aunque esto con mi hijo resulta complicado porque tiene vergüenza y no está muy colaborativo en las consultas.
  • Lo suben al podoscopio para mirar la huella plantar. En esta última visita me enseñaron su huella y se está formando correctamente. Por si no sabes lo que es un podoscopio te lo explico al terminar este párrafo. Sigue leyendo.
  • Anteriormente le miraban también las caderas, piernas, etc… (esto ya no sé si lo hacían por la displasia de cadera con la que nació o también tiene que ver con el desarrollo de los pies), pero ya hace bastante que eso no lo hacen. Hay que tener en cuenta que mi hijo acaba de cumplir cuatro años.

El podoscopio

El podoscopio (quédate con este nombre porque lo oirás mucho a partir de ahora) es un aparato con espejo en el que el niño se sube encima y el profesional puede observar el pie en su detalle: forma plantar, arco, etc…

Podrás verlo en ortopedias,  consultas de traumatología, podólogos, médicos rehabilitadores, etc…

He de decir que este aparatito a mi hijo le encanta, así que subirse a él no le supone un esfuerzo,  ni miedo, ni nada de nada… todo lo contrario, le gusta, aunque tampoco es que lo exprese demasiado en la consulta😉

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Imagen tomada de canpeu.com

He encontrado en internet un vídeo muy cortito (de menos de un minuto) donde se ve a una niña que se sube a un podoscopio para observarle la huella plantar.

Y buenas noticias

Y la buena noticia es que probablemente en junio mi hijo pueda empezar a utilizar calzado normal, de verdad que después de cuatro años poder comprarle calzado en cualquier zapatería, poder elegir modelos y encima a un precio normal, me parece maravilloso.

Así que espero poder darte buenas noticias en junio y empezar otra nueva etapa.

Un abrazo y hasta la próxima

 

Cuando la ortopedia se equivoca

No debería escribir este post, porque lo normal es que este tipo de fallos no sucedan en sitios tan especializados como son las ortopedias. Pero sí, las tiendas que venden productos de ortopedia se equivocan, y mucho.

Quizás el problema es que ponen en la atención al público a personas que no están preparadas para ello y, lo que es peor, que no toman conciencia de la importancia que tiene una buena atención y no equivocarse respecto al producto que venden. Y con el calzado de horma recta tienes que estar muy atento.

Las primeras compras de los zapatos de mi hijo los realicé en una ortopedia situada en una localidad a media hora de donde vivo. No es que esté lejos, pero contando que en ese momento yo me tenía que desplazar con mi hijo y mi otro hijo (recién nacido), pues la verdad es que no me venía nada bien, y esos viajes eran toda una comedia.welcome-305504_960_720

La tercera vez que fui no estaba la dependienta que me había atendido las dos veces anteriores y que era con la que yo había hablado por teléfono (yo siempre llamaba para confirmar que tenían zapatos de la talla que necesitaba mi hijo), y ella siempre me decía que sí, que tenían un montón. Y el montón resultaba ser sólo un par de zapatos, o como mucho dos. Vamos, que no podía elegir.

Esa tercera vez yo iba un poco mosqueada porque la vez anterior la dependienta me había aconsejado insistentemente que le cogiera una talla menos (insistiendo mucho), y yo le hice caso. Ese calzado le duró un mes.

La técnica que utilizaba la dependienta para ver si el calzado era el adecuado para el niño te la cuento porque esta práctica la he visto ya en más de una zapatería (incluso las de calzado normal), y es la de poner un dedo detrás del talón. Si el dedo cabe, esa es la talla. Por favor, no utilices esta técnica para comprar el calzado a tu hijo.

¿Por qué no hacer caso de esta técnica mal utilizada?

Porque en cuanto metes el dedo en su talón, automáticamente, el niño contrae el pie y lo arrastra hacia delante, comprimiendo el pie y llevándolo hacia delante.

shoes-960899_960_720Así que esos zapatos me duraron exactamente un mes. Como te he comentado, yo había hablado por teléfono con la dependienta y ella me había asegurado que tenía varios modelos. Cuando llegamos ella no estaba, su compañera me sacó dos o tres modelos y yo escogí uno, asegurándome de la talla (su compañera volvió a indicarme la técnica del dedo, pero ahí ya no me dejé convencer).

Y cual fue nuestra desagradable sorpresa cuando llegamos a casa y nos dimos cuenta de que ¡NO eran de horma recta!

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Imagen tomada de podortosis

Te voy a decir que a simple vista no se aprecia, tienes que fijarte mucho para darte cuenta. Realmente fue mi madre quien, mientras los examinaba, se dio cuenta de que no eran de horma recta.

Al día siguiente llamé a la ortopedia y me atendió por teléfono la dependienta de las otras veces, y me comentó que ya se habían dado cuenta, que si quería cambiarlos fuera que tenían un par que seguro le irían bien a mi hijo.

Me sentó tan mal… Que no volví.

Y a partir de entonces empecé a comprar por internet. Sí, por internet. Estuve mirando en ortopedias que vendían online y para mi disgusto hay muy poquitas, y con escasos modelos. Y sólo he encontrado una que tiene un calzado bueno, moderno y de calidad, eso sí, tienes que estar también muy atento que no te den gato por liebre, porque los errores son muy frecuentes. Yo aquí no voy a hacer publicidad ni positiva ni negativa de ninguna empresa o marca, pero si te interesa saber dónde compro actualmente el calzado de mi hijo ponte en contacto conmigo y te lo diré de forma privada.e-commerce-402822_960_720

En esta ortopedia encontré más variedad (aunque cuando llevas 3 años tirando de los mismos modelos, la variedad se queda en nada), con un calzado moderno, de calidad y fuerte, y que en todas las visitas a HOSPITAL TRAUMATOLOGÍA lo han valorado muy positivamente. El precio oscila entre 80 y 100 euros, depende del modelo.

El principal problema con esta ortopedia online es que tardas bastante en recibir los pedidos (alrededor de un mes), así que cuando tienes a tu hijo con los pies apretados por los zapatos esto es un inconveniente, y que se equivocan bastante con los pedidos.

En mi primer pedido me enviaron un modelo que no era, y  como no era el que quería solicité el cambio. Me lo cambiaron sin problemas y relativamente rápido, eso sí.

Y en otro pedido tardé dos meses en recibirlo (afortunadamente mi hijo tenía las zapatillas de deporte que le iban bien, así que iba calzado todo el día con zapatillas de deporte porque no llegaban las botas de invierno). ¿Qué pasó? Pues que después de esperar un mes recibí unas botas de rectaforma (otra horma de ortopedia). Lo peor de todo es que cuando me di cuenta mi hijo llevaba un día utilizándolas, y caminaba raro, pero yo pensaba que era porque eran nuevas.

Cuando llamé a la ortopedia para reclamar, ¿sabes qué me dijeron? Que no pasaba nada, que el fabricante  les había dicho que había muy poca diferencia entre una horma y otra, y que podía utilizarlas tranquilamente.

Me enfadé muchísimo y le dije que después del camino recorrido no eran ellos los que tenían que decidir eso, que para eso ya estaba la traumatóloga y ella decía que sólo podía utilizar calzado de horma recta.

Esa era la opción más cómoda para la ortopedia, para los pies de mi hijo hubiera sido nefasto. Así que tuvimos que esperar otro  mes más a recibir las botas, eso sí, esta vez de horma recta.

Así que desde entonces reviso todo con lupa. Espero que los errores que las ortopedias tuvieron conmigo sirvan para que no los tengan contigo. Ya sabes, revisa bien el calzado antes de comprarlo o cuando lo recibas. En el post Qué es el calzado de horma recta tienes en detalle cómo debe ser el calzado de tu hijo, qué diferencia su horma del resto.

Un abrazo y hasta la próxima

Preparar la llegada del bebé: recomendaciones

Este tema seguro que te ronda por la cabeza si estás esperando a tu bebé con los pies zambos. Y si no lo estás, y simplemente estás leyendo mi historia, verás hasta qué punto nuestros hijos no pueden vestir como cualquier otro bebé. No es que sea algo importante ni trascendental, pero sí resulta molesto y poco agradable para la mamá. O por lo menos a mí así me lo pareció.

Primeras ropitas

La primera puesta ni pensé en comprarle otra cosa diferente, porque como no sabía a qué me iba a enfrentar, pues yo le compré su trajecito normal, muy mono, con su pantaloncito pelele. Me apetecía sacarlo así del hospital. Y no hubo problema. El primer trastorno vino a los siete días de nacer, en nuestra primera visita a HOSPITAL TRAUMATOLOGÍA, donde le pusieron sus primeras escayolas.

Como no sabía que le iban a escayolar todas las piernas, pues no pensé más allá. Es más, ya te  he comentado anteriormente, que yo estaba convencida (y mi marido también) que lo único que le escayolarían sería los pies. Pero no, le escayolaron las piernas enteras, y cuando digo piernas enteras me refiero hasta las ingles.

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Trajecito peto que utilizó mi hijo con sus primeras escayolas

Así que con una escayola de por medio puedes imaginar que el grosor de la pierna cambia. Y aquí viene el primer inconveniente: necesita un pelín más de talla en la parte de abajo de los trajes.

LLévate otra muda de ropa un pelín más grande (para la parte de abajo) para cuando lo tengas que vestir después de que le hayan puesto las escayolas.

Afortunadamente, nosotros, que íbamos con varias mudas (se cagaba y manchaba muchísimo nuestro chiquitín), pudimos ponerle otra sin problemas que se adaptó bien al nuevo grosor de piernas. Le pusimos el de la fotografía de más arriba, que era un peto con las piernas bastante anchas.

Y así fue, hasta que, cinco semanas después, le quitaron la última escayola para comenzar con la siguiente fase: la férula Dennis-Brown.

Con la férula Dennis-Brown, que tiene que llevar puesta día y noche, sólo quitándosela para baño y cambio de ropa, la cosa cambia. No existe problema con el tallaje de la parte de abajo, así que no tiene que ir con ropita más grande (mi peque nació en invierno y lo vestía fundamentalmente con peleles), pero existe otro inconveniente que trastorna bastante: el niño tiene que ir todo el día con las botitas puestas.

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Foto de mi hijo con uno de sus pijamas cortados

Y aquí es donde empezamos a cortar los pijamitas (que para bebés tan pequeños son todos tipo pelele, y además es lo mejor para que estén más abrigaditos), y a comprarle ropita abierta por abajo, que no cubra la zona de los pies. Así que nuestro hijo fue siempre con pantalones y camiseta (o jersey o camisa).

En verano esto de la ropa es más fácil, porque la ropa de verano, al  ser corta, no molesta para nada. Ahí el problema está en lo que les sudan los pies… Pasan mucha calor los pobres.

Reconozco que lo de los pijamas fue un rollo, y daba una penita tener que cortarlos tan bonitos que eran, además de que luego no he podido reutilizar ninguno.

Nosotros le poníamos los pijamas con la zona de los pies cortada y unos calcetines largos que subían por encima del final del pijama, intentando que estuviera totalmente tapadito, pero esto es muy difícil, porque calcetines extra largos (tipo media) es muy difícil encontrar, y luego al cortar los pijamas la parte de abajo queda más corta, y encima como el niño crece tanto día a día… pues al final termina como en la foto que te muestro.

Otra recomendación que te voy a hacer es que tengas abundantes calcetines (como los llevan todo el día se utilizan mucho) y que sean de corte alto, cuanto más altos mejor. Los calcetines de corte bajo se les quedan en el borde de la bota y les marca más (ya es suficiente con que tengan todo el  día la botita apretada), así que mucho mejor si el calcetín llega más arriba de la bota.

Algo que nos planteamos a partir del año, pero que al final no lo llegamos a utilizar fue que durmiera con saco de dormir. Y digo a partir del año porque nuestro hijo durmió con nosotros prácticamente siempre hasta el año, pero es bueno que duerman con saco de dormir, ya que al moverse arrastran todas  las mantas. Hay que tener en cuenta que duermen con las piernas abiertas, inmovilizadas con la férula, así que cuando se giran lo que arrastran va con ellos. Y se destapan mucho.

Accesorios y complementos

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Foto de mi hijo en su trona, con la férula Dennis Brown y el arnés de Pavlik

  • CARRICOCHE

Esto a mí me mosqueaba un montón, nosotros habíamos elegido el cochecito de Bébé Confort por recomendación de la dependienta de la tienda (ahora me doy cuenta que su recomendación fue motivada por las ganas de vender). Nos gustó que el cuco no pesaba nada y nos pareció comodísimo para nuestro bebé.

Y sí, el cuco no pesaba, pero el chasis pesa muchísimo y es muy poco ligero, así que mover el  carro en el día a día es muy poco práctico.

Además, cuando a nuestro hijo le pusieron la férula Dennis Brawn no le cabían bien las piernas dentro. Sí, lo que estás oyendo, nuestro pequeñín utilizó desde el principio la barra más larga (ya que nació muy grande y así siguió creciendo), y que nos vino muy bien porque le duró la misma barra todo el tratamiento (por lo que sólo tuvimos que comprar una), pero no cabía dentro del cuco.

Así que claro, lo llevábamos como podíamos, y en cuanto pudimos lo pasamos a la silla.

Asegúrate que el cuco sea ancho para que quepa bien tu bebé con las piernas bien abiertas y la férula puesta (que siempre sobresale un poquito más).

Y ya que estamos, y para que no pagues la novatada que pagué yo, te diré que además de eso mira que sea ligero, y piensa que lo que más tiempo vas a utilizar es la silla de paseo.

  • TRONA

Esto ya es simple comodidad, pero si la trona es abierta (de las que van con arnés) mucho mejor. Nosotros utilizamos la de Chicco y nos fue genial.

Al año comenzamos a utilizar la de Ikea, que ocupa poco espacio y se limpia muy bien. Pero esta cuando están todo el día con la férula puesta es un engorro porque para sentarlo tienes que quitarle la férula, ponérsela, y luego para sacarlo otra vez lo mismo.

El resto de complementos y útiles (cuna, cambiador, bañera, hamaca…) no marcan una diferencia de uso con respecto a otro bebé que no tenga asociada la corrección. Eso sí, será bueno que protejas la barra de Dennis-Brown para que no se dañe tu bebé ni dañe la cuna, la hamaca… Tengo pendiente un post en el que te explicaré cómo protegimos nuestra barra.

Principalmente esto es lo importante que debes saber para preparar la llegada de tu bebé.

Espero que te haya servido de ayuda o que simplemente te haya gustado. En todo caso, GRACIAS POR LEERME.